tu me dices, yo te digo.. y así empieza nuestra guerra cotidiana, yo me armo de adjetivos, tu conjugas el peor de mis pasados, y te apunto donde duele, y te acuerdo el peor de tus pecados
tu reviras, la ofensiva y disparas donde sabes que hace daño.
Y en el campo de batalla quedan muertos los minutos que perdemos, tu me dices, yo te digo.. y así acaba nuestra guerra cotidiana , esta guerra sin cuartel que nadie gana.
Porque hablamos, y no usamos ese tiempo en darnos besos, en pintarnos con las manos las caricias que queremos y que no nos damos porque siempre hablamos.. de lo tuyo y de lo mio, del pasado y los culpables mientras muere otro minuto, porque hablamos...
Ya te dije que no es cierto, ya dijiste que tu no eres lo que digo, nadie cree , nadie acepta, cada quien defiende su utopía y el fantasma de la duda se abre paso en la frontera del futuro y al presente moribundo se consuela con lo poco que nos queda, y te quiero, y me quieres, pero somos mas idiotas que sensatos y aparece otro día y nos van quedando llagas incurables de esta maldita enfermedad de hablar de mas..