Sabes que no es nada fácil ser tú. Mientes, haces trampas, hieres. Piensas en ti. Eres lo único que de verdad te importa. Buscas tu felicidad a costa de sentimientos ajenos. Odio. Tristeza. Envidia. Apatía. Buscas el amor correspondido a medias. Quieres recibir, recibir y recibir. Sin dar nada a cambio. Ni una mirada. Ni un te quiero.
Crees que te mereces eso y más. Pero a la hora de luchar prefieres que los demás lo hagan por ti. Que se destrocen el alma por un hueco en tu cama. De plazo máximo ¿Cuánto? Una semana. No más. Eres cobarde y poco sincero. Tus besos vacíos no calan en los huesos. No despiertas las mariposas del estómago de la dulce Julieta ni queriendo. Eres frío. Eres juego. Juego al que solo tú sabes jugar. Juego en el que tú nunca piensas perder. Date cuenta ya de una vez porque, si miras a tu alrededor, verás nada, verás a nadie. Estás solo. Tú lo quisiste así, así que tú ganas. Pero aún así estás perdido.
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