No me acuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina,
pero imposible olvidarme
de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina.
Se juntaron el bien y el mal,
se juntaron dos almas en una sola .
Se juntó una religión que era puro corazón con otra que nunca existió,
se juntaron dos camas y no alcanzaban para tanto fuego,
tanta acción,
tanto descontrol.
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