domingo, 15 de noviembre de 2009

-"Qué hago, lo llamo o no lo llamo?-"
Y una mujer se parte en dos: Su lado racional y su lado sentimental.

El lado sentimental siempre se viste de rosa, llora con todas las telenovelas y canta con alegria.
El lado racional... es abogada.
La mujer en si se sienta en el sillón del medio.
La abogada del lado derecho y la bolsa de lágrimas del lado izquierdo.
La mujer tiene aún el telefono en la mano, y decidida les pregunta a sus otros yo: -"lo llamo o no lo llamo?-"
La abogada se quita los lentes, se suelta el pelo, se acomoda la pollera tubo y se levanta. Sus zapateos de taco hacen eco en el piso de madera y en el silencio penumbral. Se acerca al oído de la mujer y con un murmullo seco, le suspira: -"Si lo haces, te mato. No seas idiota, sé lógica. Si lo llamás, no le vas a dar ese nose qué de suspenso, de misterio-"


Con una sonrisita irónica se vuelve a colocar los lentes y se sienta de nuevo en el lugar derecho, esperando a que eso alcance.
Al instante, de manera torpe el lado emocional se levanta, como dando pequeños saltos. Tararea una canción, al tiempo que salta. Toma fuertemente las manos de la mujer, y con toda la paz y tranquilidad del mundo le dice: "-Llamalo, el tiene que saber que lo querés-". Con una sonrisa enérgica vuelve a su lugar izquierdo.
La mujer mira a un lado y al otro. La abogada está retocándose el rouge rojo carmín y la enamoradiza canta canciones pegadizas.
Viendo que esto no iba a llegar a ningún lado, ya que la pelea sería eterna a menos que lo llame, la mujer decide guardar el teléfono en un cajón bajo llave.


"-Quieras o no, yo siempre gano-" Le dice la abogada a la sentimental.
-"Si, pero ella tiene la llave que abre el cajón-" le replica ésta.

Y ambas desaparecen entre humos de un cigarrillo que se consumió.

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